El cambio climático se define como un cambio considerable en el clima durante un determinado período de tiempo, puede comprender desde décadas o incluso miles de años. Un buen ejemplo de este tipo de alteración del tiempo se puede encontrar en la Edad de Hielo, que duró aproximadamente 16.000 años.
Hoy en día, este término tiene un nuevo tipo de connotación o importancia, incluso tiene nuevos nombres como el de calentamiento global que ponen de manifiesto las preocupaciones sobre este cambio.
Todavía muchas personas niegan la existencia del cambio climático, aunque en la actualidad cuenta con un amplio reconocimiento, desde gobiernos y instituciones internacionales. Sin lugar a dudas, tiene consecuencias ya visibles: la subida de las temperaturas, las migraciones de la fauna y la flora, el aumento del nivel del mar, el aumento de la acidez de los océanos, el aumento de fenómenos meteorológicos extremos (como huracanes y lluvias intensas) y el derretimiento del hielo, son algunos ejemplos de lo que hemos venido experimentando en los últimos años en todo el mundo.
Los gases de efecto invernadero (GEI) producidos por la actividad humana se sabe que son la principal causa del calentamiento global. Su reducción requiere un esfuerzo a nivel internacional para poder tener un impacto real y la capacidad de revertir la situación (incluyendo las medidas voluntarias adoptadas por las empresas y particulares).
Una reducción del 100% de las emisiones es prácticamente imposible, por lo que las emisiones restantes deben ser compensadas. La forma correcta de hacerlo es apoyar proyectos que reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero, en otro lugar del globo.
A nivel político la respuesta internacional al inevitable calentamiento global fue la creación, en 1992, de la Convención Marco sobre el Cambio Climático – CMNUCC de las Naciones Unidas. Sus principales objetivos son concienciar a las personas e intercambiar opiniones e ideas sobre los problemas causados por el calentamiento climático. Con estos propósitos en mente, se adopto el propósito de estabilizar la concentración de gases efecto invernadero en la atmosfera como una forma de prevenir la peligrosa interferencia humana en el sistema climático.
El carácter internacional de este problema y la necesidad de dar una respuesta global, se manifestó en el Protocolo de Kyoto en 1997. Éste involucró a más de 70 países y actuó como refuerzo de la CMNUCC. El protocolo compromete a los países desarrollados con un cierto nivel de riqueza y progreso (conocidos como países del Anexo I), a definir los límites a sus emisiones de gases efecto invernadero. La pretensión era reducir durante el período de 2008-2012, las emisiones globales de gases de efecto invernadero producidas por cada país signatario, por lo menos un 5% por debajo de los niveles de emisiones de 1990.
Sin embargo, el Protocolo de Kioto no sólo establece objetivos, sino que también crea instrumentos financieros (llamados CER, ERU y AAU) con el propósito de incentivar a los países en desarrollo y países menos adelantados a participar en la mitigación del cambio climático. Al permitir una solución basada en un mercado ambiental, el Protocolo de Kioto ha logrado captar la atención de los inversores que buscan ganancias y situar la gestión de los gases efecto invernadero como el factor clave en la planificación de la energía limpia.
Los mecanismos flexibles (cada uno con sus instrumentos financieros) son los siguientes:
CDM - Mecanismo de Desarrollo Limpio
Uno de los mecanismos definidos por el Protocolo de Kioto con la intención de conseguir los siguientes objetivos: apoyar a los países del Anexo 1 (desarrollados) para que consigan sus compromisos de reducción; apoyar los países que no pertenecen al Anexo 1 (en desarrollo) para lograr un desarrollo sostenible y hacer frente al cambio climático; liderar los proyectos de créditos de carbono y las transacciones entre los países del Anexo 1 y aquellos que no pertenecen a este anexo.
Implementación Conjunta - JI
Representa la oportunidad de adquirir créditos de carbono – ERU para los países, empresas y sociedades pertenecientes al Anexo I. Estos créditos se pueden utilizar para cumplir con los límites legales de emisiones. Si se opta por invertir en proyectos que se desarrollan en los países del Anexo B (países en desarrollo y países menos adelantados) la organización no tendrá que reducir parte de sus propias emisiones.
Asociación Internacional para el Comercio de Emisiones – IETA
Promueve un mercado global de emisiones de gases de efecto invernadero que permite a los países del Anexo I comprar y vender créditos de carbono conocida como AAU.
Además de los mecanismos mencionados hay que considerar otras alternativas: Comercio de Emisiones de la UE y los mercados voluntarios.
Régimen de comercio de emisiones de la UE (EU ETS)
EU-ETS fue inicialmente un sistema de políticas y especificaciones ecológicas independientemente de cualquier otro sistema de política internacional. Esta fue la forma de funcionar antes de la creación del Protocolo de Kioto. De hecho, sólo después de un tiempo la Unión Europea decidió aceptar las certificaciones emitidas por los mecanismos flexibles del Protocolo de Kioto, como instrumentos financieros más adecuados para EU-ETS. Los créditos de carbono en uso son conocidos por el nombre de EUA.
Este régimen de comercio funciona de acuerdo a las leyes del mercado común, así como el precio del carbón, depende de la oferta y la demanda de cada momento. En cada fase del EU-ETS, la cantidad de EUA distribuidos por todos los Estados se define en el Plan Nacional de Asignación (PNA) de cada Estado Miembro, y que es supervisado por la Comisión Europea.
El primer criterio para la asignación de créditos de carbono es garantizar una cantidad relativamente reducida de gases de efecto invernadero. Sólo entonces, los Estados Miembros podrán llevar a cabo sus propios objetivos en lo que se refiere a la disminución de este tipo de contaminación.
Mercado voluntario
Mercado donde las personas / individuos, organizaciones o gobiernos pueden comprar créditos de carbono para compensar su huella de carbono en un marco voluntario. VER es la unidad de créditos de carbono utilizada en este tipo de mercado.
La gente se podría preguntar cómo sabemos que el cambio climático es real y cuáles son las consecuencias de este fenómeno. Un cambio climático de gran magnitud consiste en el aumento de la temperatura media en todo el mundo, esto ya empieza a suceder (el año 2005 fue el año más cálido a nivel mundial en 1200 años de historia de la tierra).
El calentamiento global está ocurriendo en este momento. La gran parte del mundo científico cree que sólo hay hasta 20 / 30 años para realmente hacer un esfuerzo activo eficiente y rápido en la reducción de las emisiones de carbono.
Otra cuestión importante es que tal vez los seres humanos no son los responsables del cambio climático, porque los cambios climáticos tienden a ocurrir en orden cronológico o porque estudios y estimaciones obtenidas indican muchas posibilidades. Algunos incluso se refieren a la existencia de las nubes de nácar que contribuyen al agujero de ozono o a los fenómenos en la superficie del sol, como los vientos solares.
No obstante, la mayor parte de los expertos científicos en el campo del cambio climático aceptan el hecho de que el clima mundial está experimentando cambios dramáticos, como resultado directo de la emisión de gases efecto invernadero realizada por la actividad humana. Los científicos están de acuerdo en que la temperatura del planeta aumentará en 2 o 3 grados este siglo.
Es necesario clarificar cual podría ser el impacto real del cambio climático. Pero lo cierto es que las consecuencias son para todo el mundo. Sin embargo, la conclusión es que los países o regiones menos desarrolladas son las que recibirán más los prejuicios, porque simplemente no tienen los medios y conocimientos suficientes para asumir los costes de los grandes cambios climáticos.
Algunas personas podrían pensar que es demasiado tarde para actuar. Esto no es cierto. Tenemos que darnos cuenta que el futuro del planeta depende en gran medida en las acciones que hoy en día ponemos en práctica, con el objetivo que la humanidad evolucione de una forma sostenible. Aunque la acción individual puede ser que encuentre dificultades para ser verdaderamente relevante, el hecho es que todo el mundo, asumiendo cierto tipo de responsabilidad puede dar difusión y contribuir a la acción. Y cómo más y más personas se involucren, más fuerte será el poder de hacer cambios de manera significativa.
Incluso si el calentamiento global no es relevante para algunos, siempre se puede hacer referencia a las responsabilidades morales y éticas en el ámbito del medio ambiente y la comunidad (por ejemplo, poder garantizar un futuro justo y sostenible para las generaciones futuras).